Tras dos años de hostilidades ininterrumpidas, el acuerdo mediado por Washington logra el silencio de las bombas y la liberación de rehenes, pero la ONU advierte: "La ayuda que entra es una gota en un océano de necesidad".
CIUDAD DE GAZA / JERUSALÉN – Por primera vez en 24 meses, el cielo sobre la Franja de Gaza no está iluminado por las trazadoras ni ensordecido por las explosiones. Desde la entrada en vigor del alto el fuego mediado por Estados Unidos el pasado viernes, un silencio tenso pero bienvenido se ha apoderado del enclave. El acuerdo, descrito por la Casa Blanca como un "paso crítico hacia una estabilidad duradera", ha permitido los primeros intercambios de rehenes y una retirada parcial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de zonas clave.
Los pilares del acuerdo
El pacto, alcanzado tras semanas de diplomacia frenética en Doha y El Cairo, se sostiene sobre tres ejes fundamentales que han permitido desbloquear el estancamiento militar:
- Liberación de rehenes: Se ha confirmado el regreso de un primer grupo de ciudadanos capturados hace dos años, tras un proceso de verificación liderado por el Comité Internacional de la Cruz Roja.
- Repliegue estratégico: Las tropas israelíes han comenzado a retirarse de núcleos urbanos densamente poblados, estableciendo un "perímetro de seguridad" en los bordes de la Franja.
- Corredores de emergencia: La apertura de pasos fronterizos adicionales para el flujo masivo de suministros médicos, combustible y alimentos.
La dura radiografía de la ONU
A pesar del optimismo diplomático, los informes técnicos de las Naciones Unidas pintan una realidad sombría. El Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos emitió un comunicado urgente subrayando que el 85% de la infraestructura civil de Gaza está en ruinas.
"Una tregua no es una solución si no va acompañada de un plan de reconstrucción masivo y el levantamiento total de las restricciones", señaló el informe. "La inseguridad alimentaria ha alcanzado niveles sin precedentes y el sistema sanitario ha colapsado formalmente".
Los equipos de rescate están aprovechando el cese al fuego para acceder a zonas anteriormente impenetrables, donde se teme que miles de personas permanezcan bajo los escombros. La ONU insiste en que, aunque las armas callen, la tasa de mortalidad por enfermedades transmisibles y desnutrición podría superar a las bajas directas del conflicto si no se actúa en las próximas 72 horas.
Un equilibrio geopolítico frágil
Para el gobierno de Estados Unidos, este éxito diplomático es una victoria necesaria, pero el camino a seguir es estrecho. El Primer Ministro israelí ha declarado que la retirada es "táctica y condicional", mientras que las facciones en Gaza advierten que cualquier incursión en las zonas de repliegue romperá el pacto de inmediato.
Las cifras de la crisis: | Indicador | Estado Actual | | :— | :— | | Población desplazada | 1.9 millones de personas | | Infraestructura dañada | 60% de las viviendas destruidas | | Acceso a agua potable | Menos del 10% de la capacidad prepandemia | | Estado de la tregua | Fase 1 (Vigencia de 30 días renovables) |
¿Hacia una paz permanente o una pausa táctica?
La comunidad internacional observa con cautela. Mientras las familias se reencuentran y los camiones de ayuda cruzan la frontera de Rafah, la pregunta sigue siendo si esta tregua es el preludio de un proceso de paz serio o simplemente un paréntesis para que ambos bandos se rearmen. Por ahora, los habitantes de Gaza y las familias de los rehenes solo tienen una certeza: esta noche, por fin, habrá silencio.

