WASHINGTON, D.C. – En un movimiento estratégico que podría redefinir el futuro económico de la República Dominicana, el presidente Luis Abinader marcó un hito histórico esta semana al participar en la reunión anual de la Semiconductors Industry Association (SIA).
Este encuentro no fue una simple visita diplomática; representa el primer paso firme del país para insertarse en una de las cadenas de suministro más críticas y lucrativas del mundo: la de los microchips.
Un asiento en la mesa de los gigantes
La SIA agrupa a los líderes mundiales del sector, responsables del diseño y fabricación de los componentes que dan vida a todo, desde teléfonos inteligentes hasta sistemas de inteligencia artificial y vehículos eléctricos. La presencia de Abinader en este foro posiciona formalmente a la República Dominicana como un destino emergente y confiable para el "nearshoring" tecnológico.
"Estamos decididos a convertir a la República Dominicana en un 'hub' logístico y tecnológico regional", afirmó el mandatario ante los ejecutivos de la industria.
El objetivo: Ensamblaje, Empaque y Prueba (ATP)
La estrategia del Gobierno dominicano es clara: atraer plantas de Ensamblaje, Empaque y Prueba (ATP por sus siglas en inglés). Aunque la fabricación de obleas de silicio es un proceso extremadamente complejo y costoso, la etapa de ensamblaje y prueba es un nicho donde el país tiene ventajas competitivas inmediatas:
- Ubicación geográfica: Proximidad estratégica con el mercado estadounidense.
- Estabilidad política y económica: Un clima de inversión sólido en comparación con otros países de la región.
- Marco legal: Incentivos bajo el régimen de Zonas Francas que ya han demostrado éxito en dispositivos médicos y manufactura avanzada.
¿Por qué ahora?
La crisis global de suministros vivida en años recientes y las tensiones geopolíticas entre EE. UU. y Asia han obligado a las empresas tecnológicas a buscar opciones de fabricación más cercanas (Nearshoring). República Dominicana busca aprovechar esta coyuntura, apoyada por la Ley CHIPS de Estados Unidos, que fomenta la diversificación de la cadena de suministro fuera de Asia.
Los próximos pasos
Para concretar esta visión, el Gobierno ha iniciado conversaciones para fortalecer el talento humano. Se prevén alianzas entre universidades dominicanas y centros tecnológicos internacionales para capacitar a técnicos e ingenieros locales en las especificidades de la industria microelectrónica.
De lograrse la instalación de las primeras plantas, el país no solo vería una entrada masiva de divisas, sino la creación de empleos de alta especialización, elevando la competitividad nacional a niveles nunca antes vistos.

