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El fin de una era: Inicia el cierre técnico de La Victoria y el traslado a Las Parras

Santo Domingo – En lo que se perfila como el hito más ambicioso de la Reforma Penitenciaria en la República Dominicana, las autoridades han anunciado formalmente el inicio del cierre técnico de la Penitenciaría Nacional de La Victoria. Este proceso marca el comienzo del traslado definitivo de miles de privados de libertad hacia el Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras, en el municipio de Guerra.

Un adiós al símbolo del hacinamiento

Por décadas, La Victoria ha sido el rostro visible del colapso del sistema carcelario dominicano. Construida originalmente para albergar a unos 2,000 internos, la estructura llegó a duplicar y triplicar su capacidad, convirtiéndose en un escenario de condiciones infrahumanas, inseguridad y falta de control estatal.

El cierre técnico no implica la clausura inmediata de las puertas, sino el cese de nuevos ingresos y la ejecución de un cronograma de traslados estratégicos. El objetivo central es "humanizar la pena", garantizando que el castigo por el delito no incluya la violación sistemática de los derechos básicos.


Las Parras: El nuevo modelo de gestión

El traslado hacia Las Parras no es solo un cambio de edificación, sino una transición hacia el Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria. A diferencia del sistema tradicional de La Victoria, este complejo está diseñado bajo estándares internacionales que priorizan:

  • Dignificación del espacio: Celdas con capacidad controlada, ventilación y servicios básicos garantizados.
  • Seguridad tecnológica: Sistemas de vigilancia de última generación para eliminar el tráfico de armas y drogas.
  • Rehabilitación real: Espacios destinados a la educación, talleres de formación técnica y programas de salud mental.

Desafíos y logística del traslado

Fuentes oficiales indican que el proceso se realizará de forma escalonada para garantizar la seguridad nacional y la integridad de los internos. El Ministerio Público y la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC) han enfatizado que cada expediente está siendo revisado para asegurar que el movimiento de la población carcelaria respete los procesos judiciales abiertos.

"No estamos simplemente moviendo personas de un edificio a otro; estamos desmantelando una estructura de corrupción y miseria para construir un sistema de justicia restaurativa", afirmó un vocero de la reforma.


Impacto social y futuro de los terrenos

La sociedad civil ha recibido la noticia con una mezcla de esperanza y cautela. Mientras grupos de derechos humanos aplauden el fin del hacinamiento, economistas y urbanistas ya debaten sobre el futuro de los terrenos que ocupa La Victoria. Se especula sobre proyectos de desarrollo comunitario, áreas verdes o centros de capacitación que transformen un lugar de dolor en un espacio de valor para la comunidad.

El cierre de La Victoria representa, finalmente, el reconocimiento de que la seguridad ciudadana comienza con un sistema penitenciario que rehabilite y no que "especialice" en el crimen.

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